{"id":346,"date":"2021-11-17T00:56:45","date_gmt":"2021-11-17T03:56:45","guid":{"rendered":"https:\/\/nachofernan.com\/?p=346"},"modified":"2021-11-17T19:06:31","modified_gmt":"2021-11-17T22:06:31","slug":"de-gigantes-verdugos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nachofernan.com.ar\/?p=346","title":{"rendered":"De Gigantes &#038; Verdugos"},"content":{"rendered":"\n<p>Durante toda la ca\u00edda me fui sosteniendo de piedras y ra\u00edces que sobresal\u00edan del suelo seco y rocoso. Al principio, unos pocos grados de inclinaci\u00f3n en la pendiente no significaba tanto trabajo, pero luego de unos diez metros m\u00e1s, la pendiente se hizo much\u00edsimo m\u00e1s pronunciada y simplemente ca\u00ed. Mis manos intentaban frenar la ca\u00edda pero s\u00f3lo consegu\u00eda que se raspen violentamente. En un momento algo golpe\u00f3 mi muslo, pero no sent\u00eda nada de eso. En mi cerebro todo se traduc\u00eda como im\u00e1genes a procesar en alg\u00fan futuro, pero nada de sensaciones m\u00e1s que lo urgente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la pendiente lleg\u00f3 a su fin, el pasto verde y alto me daba la certeza de que no estaba en el camino correcto. Delante m\u00edo nac\u00eda el valle de entre los montes, y en lo \u00fanico que pensaba era que la guardabosques de la entrada nos advirti\u00f3 que no saltiemos los caminos principales porque hace calor y es temporada de serpientes. Para nosotros era como un juego, saltearse los caminos y encontrarnos unos metros m\u00e1s abajo. A cambio ten\u00edamos alg\u00fan codo raspado y bastante polvo. Pero nada tan grave como para no beneficiarse del placer de divertirse.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo atajo me signific\u00f3 algo m\u00e1s que un codo rojo, o un poco de polvo. Ese \u00faltimo atajo me dej\u00f3 mirando al propio valle del monte, lleno de \u00e1rboles y arbustos. Sin horizonte ni sendero.<\/p>\n\n\n\n<p>El celular no ten\u00eda se\u00f1al, y s\u00f3lo lo acompa\u00f1aba un treinta porciento de carga. Lo guard\u00e9 en el bolsillo de adelante y me acomod\u00e9 la gorra. Ajust\u00e9 la mochila en donde ten\u00eda los cigarrillos, la c\u00e1mara, el encendedor y media botella de agua. Hice un r\u00e1pido repaso de todo lo que ten\u00eda. De alguna manera me estaba preparando para hacerme cargo de la situaci\u00f3n. Ten\u00eda que volver al camino. En mis opciones estaba volver a subir la pendiente, aunque su inclinaci\u00f3n significaba much\u00edsimo esfuerzo y el riesgo de caer y romperme alg\u00fan hueso contra las piedras.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo me llamaba a entrar al monte.<\/p>\n\n\n\n<p>Un recuerdo ajeno que se colaba en una fantas\u00eda que todav\u00eda no exist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Un fr\u00edo caliente se apoder\u00f3 de mis piernas y empezaron a correr sin mirar atr\u00e1s. Los brazos me abr\u00edan el paso entre las ramas y espinas de aquellos arbustos secos. Sin embargo, no sent\u00eda nada f\u00edsico. Mi cuerpo estaba debajo de una catarata de adrenalina que me obligaba a sentir el todo y la nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas se lograba ver el cielo y no hab\u00eda nubes, pero el sol t\u00edmidamente rozaba las copas de los \u00e1rboles m\u00e1s altos. El cerro se ergu\u00eda firme como un gigante dormido, mientras que yo me sent\u00eda tan peque\u00f1o y fr\u00e1gil como un insignificante insecto escapando por su vida. Corr\u00eda como si en cada paso hubiese una serpiente que pudiese saltar y atacarme. No me sent\u00eda seguro. En ning\u00fan momento. Lo \u00fanico que anhelaba era llegar al camino. Volver a la civilizaci\u00f3n. O al menos sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo me tir\u00f3 la gorra. Alguna rama, tal vez. Pero no par\u00e9. Segu\u00ed corriendo y de golpe, faltando una pulgada para llegar al punto de no retorno, fren\u00e9. Si daba un paso m\u00e1s perder\u00eda mi gorra para siempre y estaba seguro que nunca m\u00e1s volver\u00eda por ella. Vacil\u00e9. La idea de volver aunque sea un metro no me gustaba, estaba cada vez m\u00e1s cerca de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero me negu\u00e9 a dejarla y mir\u00e9 para atr\u00e1s, a buscarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ya no hab\u00eda atr\u00e1s. Ni tampoco adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>El espacio y el tiempo se transformaron en ideas y sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Me encontr\u00e9 rodeado de un \u00fanico ser que empatizaba conmigo, y donde yo era parte de \u00e9l tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y escuch\u00e9 la infinidad del silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sent\u00ed el perfume del polvo, y el aroma de un lugar olvidado.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sent\u00ed tan avasallado por la solemnidad de la naturaleza en su estado m\u00e1s primitivo que logr\u00e9 verle la cara al gigante del monte.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ese gigante me mir\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque fue s\u00f3lo un segundo, o una fracci\u00f3n de segundo, ese gigante me mir\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Y me salud\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Y me abraz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Y me sent\u00ed bien. <\/p>\n\n\n\n<p>Seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante un instante eterno pude ver al gigante del monte y \u00e9l me mir\u00f3 a m\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante toda la ca\u00edda me fui sosteniendo de piedras y ra\u00edces que sobresal\u00edan del suelo seco y rocoso. 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