¿Será acaso el woodysmo-zen una versión rioplatense del budismo zen? Esa rama japonesa que viajó solitaria por docenas de aventuras hasta llegar a un momento en donde cambió la vida de alguien y pudo apreciar desde una perspectiva más general el ¿por qué? general de la vida y el día a día. A mi me cuesta mucho trabajo lograr encontrar ese nirvana diario. Pero cuando lo encuentro lo recuerdo y lo admiro.
No sé como se lo tomará el Budismo esa iluminación. Pero en mi caso, el simple hecho de estar bien. Realmente bien. Aunque el mundo esté en caos, o todo esté tranquilo, simplemente tocando ese botón, sé que esta todo bien. Pero es difícil llegar ahí. Es una lucha constante porque es más fácil regalarle la vida al placer carnal, y menos al espiritual. Cada tanto es necesario llegar ahí. Para crear desde otro lado.
Sentir un gusto nuevo es llegar a un nirvana intermedio. Te acerca al conocimiento de alguna manera. El conocimiento sos vos. Tu vida es tu consciencia y se moldea día a día. Y a pesar de que haya cambios a lo largo del tiempo, la esencia natural mantiene un lago de calma en tu horizonte que muchas veces queda manchado con una nube enorme y gris. Aunque ésta sea apenas un día nublado para algunos, o una tormenta sideral. No todos los días son buenos, pero siempre habrá alguno y no está bueno dejarlo morir trayendo al presente los que han pasado simplemente para robarle un poco más de tiempo.
Existe el presente. Punto.
Si hay un recuerdo, es ahora. Si hay un gusto nuevo, es ahora. Si hay una sonrisa, una respiración, o inclusive un dolor… es ahora. Y hay que vivirlo porque no hacemos otra cosa más que vivir.
Seguir eligiendo estar bien de la mejor manera que podamos. Aceptar las elecciones es el peso diario también. Un error nos enseña, las caídas marcan un borde, pero así también un nuevo objetivo.
Disfrutá, reí, jugá y cuidate. De la manera que te guste, al fin y al cabo, es lo que busca tu cuerpo siempre. Pero siempre sin joder al otro… ahí hay otro pilar. Vivimos en comunidad, seamos comunitarios al menos en actitud. No cuesta nada y vale un montón. — Entiendo que la pasaste como el culo y tenés un mal día, pero yo no tengo que fumarme que seas un pelotudo —, suelo pensar. Y seguramente yo también tenga malos días o malas formas. Pero qué se yo, la idea es tratar de entender que el otro no tiene la culpa de que me haya frustrado con cualquier idiotez o tenga un problema realmente grave.
No me gusta pensar en el otro como un todo, es parte, y yo también ocupo parte de ese espacio tiempo que nos encontró. Por lo que tengo que validar ese lugar yo también, pero siendo conscientes de que a veces la perspectiva cambia dependiendo de donde te pares. Simplemente no hay que ser hijos de puta. El resto está en la naturaleza de cada uno.
¿Dios? No, pero el que quieras está todo bien. Lo importante acá sos vos. Porque vos sos el universo en el que estás viviendo. En donde palmes, simplemente ese universo morirá, aunque siga vivo en la memoria y universo de miles de otros seres. Es parte de un todo que no tiene objetivo, sino una moldeada telaraña de relaciones infinitas que comparten un espacio y tiempo determinado. Y cualquier mínimo, ínfimo, insignificante acto molecular en toda la historia del universo logró llegar a este momento en donde estoy escribiendo esto. Punto.