Cuéntame, ¿hasta donde llega el éxito? ¿Y cuántas son las almas que tienen que volar para volver a creer?

Cuéntame una vez más. De esa historia de antiguos vikingos que atravesaban las aguas nórdicas para demostrar que pueden. De la otra que nombraba a tantos dioses que nadie los podía recordar.

Pero yo sí los recuerdo. Porque ahí están y me necesitan para vivir.

Cuéntame de nuevo, ¿hasta donde se rige tu destino? ¿O acaso necesitamos un acto, o un deseo?

¿Porqué el hecho de sentir nos atribuye un sentido magno, una esperanza de optimismo involuntario? Cuando era simplemente mirar al sol.

Y reír de ese sol. Y escuchar a ese sol. Y olvidarte que alguna vez el cielo fue creado por ese sol. Porque hay veces que no importan las historias cuando hablan de otros tiempos. Hay veces que simplemente escuchar es más interesante que la historia.

Cuéntame, ¿A dónde llega lo más alto? ¿Puedo desfigurar al diablo si éste no existe?

Reyes se esfumaron como la sed previa a la lluvia, y otros han sobrevivido tanto que el mundo no puede olvidarlos. Dejemos de velar por ese renacer y empezar a cuestionar la verdadera contradicción.

¿Es acaso un desquiciado animal?

Sí, a todo.