Nunca nos habíamos visto, pero algo me sonaba en su aura.
Me reí de un chiste y justifiqué lo que estaba haciendo. Pero también critiqué.
Costó entender la relación como un unísono simbiótico.
Costó forjar una realidad partida en dos ideas similares.
Dos conceptos similares.
Dos identidades que resultaron ser una.
Y esa realidad resultó ser de una magnitud similar a la de verdad-mentira y que sólo se contamina con un deseo…
Una frivolidad amalgamada con una sonrisa de satisfacción por alcanzar el nirvana…
Y llegar al flujo.
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