Un verdugo inocente

que cela el deseo de vivir

y colapsa,

adiestrado y dormido

sin ánimos de ocultar

tan sólo anonimar,

dejando de ser,

a ese quien dejó de ser,

quien alguna vez fue

aunque siga siendo,

distinto a quien fue.

Y todo gracias a él,

quien no fue más,

que una coma irónica

en su oración y nada más.