Una sonrisa escapó junto a una lágrima. Ambas significaron enormes transformaciones en sus propios universos, al tiempo que distorsionaron un poco más a esa realidad presumida que las mantuvo escondidas en jaulas de miedos y frustraciones.

Ellas necesitaron salir para existir. Y aunque su destino esté demarcado a desaparecer en destellos de formas y suspiros, ellas siempre pidieron salir.

Para ser parte de la historia por unos segundos.

Para despertar y sentir.

Para anhelar y recordar.

Para existir y dejar un cambio, por unos segundos.

Una sonrisa escapó junto a una lágrima y nos dejó una cantidad de realidad que nos aturde y llena. Que nos enceguece y cambia colores.

Porque para ellas la vida existe por el sentido de sentirse vivo y por recordar lo que es el presente cuando duele y a su vez acaricia.