Damas y caballeros, hoy me toca hacerle los honores a un invitado el cual no necesita de mis líricas para sortear una entrada triunfal. Su propia sonrisa hace posible que cientos y miles de personas se sientan conmovidos en su gracia divina.
Este invitado me pidió que le arme unas pocas líneas. Le gusta lo estrafalario, y seguramente sea la persona menos adecuada para este proyecto, pero sin embargo me encamino a satisfacer sus demandas y ofrecer un pequeño discurso introductorio a quien será nuestro más importante ejemplar de esta noche.
Levantemos las copas y celebremos en su nombre. Disfrutemos un poco de su elocuencia y camaradería. No hay quienes puedan sentirse ofendidos por su presencia. Tal vez aquellos que no lo entienden, aunque me atrevería a decir que esas personas directamente no lo conocen como corresponde.
Damas y caballeros, los dejo con nuestro invitado.
Deja un comentario
Lo siento, tenés que estar conectado para publicar un comentario.