Algunas de las cosas que se me ocurren

Categoría: Imágenes

ELEI

Es demasiado parecido a los rincones que conocí en aquellas películas. Hay segundos en donde pienso que estoy realmente en un set de filmación. Los estacionamientos en las esquinas rodeados por un centro comercial. Centros de estética atendidos por un grupo de negras que pueden tener una conversación completa usando sólo “mm-mm“. Tabaquerías con carteles que por un lado promueven la ilegalidad de la marihuana pero que a su vez venden decenas de productos necesarios para fumarla en todas sus variantes. Licorerías, casas de música de segunda, supermercados atendidos por hindúes. Todo ese zoológico humano existe y no es una película. Ver a un indigente discutiendo con un policía en la entrada de un callejón con varios tachos de basura plateados.

Tal vez por eso los yankees son tan obtusos con el resto del mundo. Todo el mundo conoce la cultura norteamericana y seguramente no lo sepa. Ellos no conocen otra cosa que lo norteamericano. Lograron construir un consumo mundial a través de sus modelos de vida.

¿Por qué nos resulta tan exótico una película que transcurre en París, Tokio o Pakistán? Nadie tilda de exótico un callejón de Los Ángeles.

Si alguien me pregunta cómo es una esquina, yo simplemente diría: “como en cualquier película”.

Una Noche en Godwana

La pistola de protoplasma se había quedado sin energía y se acercaba la noche.

– Lo peor de todo es que no podré cruzar el portal a tiempo – pensaba Jackson.

Una sola noche en la selva de Godwana era similar a cien noches en la peor cárcel del mundo. Pocos han vuelto de una noche allí, aunque era raro que caiga el sol y no se hayan ido todos. El portal quedaba a unos tres kilómetros, o tal vez cuatro. Las cápsulas de energía las estaba ahorrando para los escudos. Iba a necesitar ese camuflaje y no valía la pena enfrentarse a todos al mismo tiempo.

Pero sus pensamientos no se quedaban con el fracaso, era consciente del peligro. Sólo le temía a sus piernas.

– Estas malditas… me pregunto por qué no me las habré cambiado cuando pude. ¡Oh, si! Britany… volveré a verte hija. Te lo prometo.

Y siguió corriendo… hasta donde pudo.

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