“¿Qué pasó? ¿Dónde estoy?”
“Tranquila Tammy, debes descansar.”
El olor a plástico quemado me estaba asfixiando. Mis ojos todavía estaban procesando la oscuridad y apenas distinguía las luces led de su cabeza metálica.
Intenté mover algunos músculos pero me fue imposible.
“Tranquila Tammy, debes descansar.”
Me repitió al escuchar mis quejas vacías.
“Duerme, te repondrás.”
Sentí un pinchazo agudo en el cuello y mi mundo se volvió negro. Dormí durante 15 días y al despertar sus leds ya no andaban. La sonda me seguía suministrando lo que necesitaba. Yo necesitaba otra cosa. A él.
Deja un comentario
Lo siento, tenés que estar conectado para publicar un comentario.