No sé si fue nuevo, o distinto.
Pero sé que fue raro.
Y lo será mientras lo siga pensando, y analizando.
¿Acaso la propia pregunta no es mi propio escape?
¿Valdría un sinfín de oraciones el resultado de un mero capricho, nacido de una idea en su estado más bruto y abstracto?
Un segundo mirando a ningún lado creó un vórtice hacia otro estado. Dejándome la mirada perdida, sin la necesidad de encontrarla de nuevo. El instante en donde el espacio me observa, y me muestra un punto de una realidad absoluta y primordial que me deja boquiabierto y olvidado en el tiempo. Respirando un aire fugaz y malcriado. Saboreando el momento en donde el movimiento no tiene dirección aparente y simplemente nace para revelarse.
Hasta que el chasquido se hace presente y aquello que mantenía preso a mi tiempo se desmorona en miles de preguntas ilógicas. Preguntas que hace un momento tenían la sabiduría del distinguir el bien y el mal. Que eran creadas en un universo con reglas propias y por ello estaban vivas. Apreciando la calidez de ser pensadas.
Tal y cómo fueron creadas.
Para ser preguntas intimidantes y retrospectivas.
Sin importar su respuesta.
Verdaderas.
Deja un comentario
Lo siento, tenés que estar conectado para publicar un comentario.